¡PROBIÑA DA TOLA!
   ¡POBRECITA LOCA!

       Letra de Ramón Cabanillas

 
Non teño parentes
amores nin chouza.
Aldea en aldea,
parroquia en parroquia,
ando polo mundo
arredada e soia.
Xanto cando atopo
cunha almiña boa
que polos seus mortos
bótame de esmola
a cunca do caldo
e o anaco de broa.
Durmo nos camiños
érgome coa aurora,
lávome nas fontes
de crara auga morna,
e as noites que a lúa
loce briladora,
como nun suspiro
paso as horas mortas
mirando para ela,
cantándolle copras:
 
Lúa, lúa branca
como me namoras (bis)
 
Os cans que me ladran,
e os nenos que xogan
tirándome pedras,
chamándome tola,
atraveso veigas,
rubo corredoiras,
e salto valados
cubertos de roxas
espiñas de estripos
e ortigas treidoras
que fírenme a carne
e ráchanme a roupa…
¡a roupa dos probes
que nunca foi nova!
 
A xente do mundo
que di que esta corda
marmura ó toparme:
¡Probiña da tola!
E non é verdade.
¡Abofé… abofé que estou corda!
¡Si a xente soupera!…
Cando camiñando
paso polas hortas
a tempo que a gente
turra da espiocha
ou cava patatas
ou pranta cebolas
sempre hai un que diga:
 
- ¿A ónde vas Rosa?
I eu que nunca quixen
andar con parolas
- ¡Demo de xudío!
¿A ti que che importa?
E, sin mais palique,
vírome de costas;
mais ben me porcato,
facéndome a xorda
que queda decindo:
¡Probiña da tola!
 
O conto é que un fillo
¡bo mozo! da dona
do Pazo da Gándara
andúvolle ás voltas,
¡As cousas do mundo!
O triste da historia
foi que o mozo ó irse
deixouna sen honra.
Eu non me recordo…
¡Bah! ¿Quén se recorda?
Pero eu non acerto
que ten esa historia
que, cando contala
tristeiros escoitan,
namentras eu saio
correndo da horta,
os homes se laian,
e as vellas e as mozas,
co mandil nos ollos,
doloridas choran
decindo en voz baixa:
¡Probiña da tola!
 
A xente do mundo
que di que está corda
marmura ó toparme:
¡Probiña da tola!
E non é verdade.
¡Abofé… abofé que estou corda!
¡Si a xente soupera!…
que non é verdade.
¡Abofé estou corda!
¡Si a xente soupera
que eu vivo na groria!
 
Cando a noite cobre
o pinal de sombras,
dúrmome nun leito
de fiunchos e follas,
e a pouco desperto
e vexo una pomba
que baixa do ceo
voa que revoa,
e ven no meu colo
pousarse, e mimosa,
rúbeseme ó peito,
e bícame na boca,
fálame dos anxes
da Nosa Señora.
 
E todas as noites
ven a branca pomba
e conmigo fala
e conmigo xoga;
ate que alumeando
o pinal a aurora
rube cara o ceo
voa que revoa
 
Por eso me río
cando ¡meigas fora!
a xente do mundo
que di que está corda
marmura ó toparme
¡Probiña da tola!
No tengo parientes
amores ni choza.
Aldea en aldea,
parroquia en parroquia,
ando por el mundo
amedrentada y sola.
Como* cuando encuentro
con un buen alma
que por sus muertos
me da de limosna
el cuenco de caldo
y un trozo de pan de maíz.
Duermo en los caminos
me levanto al amanecer,
me lavo en las fuentes
de clara agua templada
y las noches que la luna
luce brillante,
como en un suspiro
paso las horas muertas
mirando para ella,
cantándole coplas:
 
Luna, luna blanca
como me enamoras (bis)
 
Los perros que me ladran,
y los niños que juegan
tirándome piedras,
llamándome loca,
atravieso prados,
subo caminos,
y salto vallados
cubiertos de rosas
espinas de espino
y ortigas traidoras
que me hieren la carne
y me rasgan la ropa
¡la ropa de los pobres
que nunca fue nueva!
 
La gente del mundo
que dice estar cuerda
murmura al encontrarme:
¡Pobrecita loca!
Y no es verdad.
¡Seguro… seguro que estoy cuerda!
¡Si la gente supiera!…
Cuando caminando
paso por las huertas
al tiempo que la gente
trabaja con la azada
o siembra patatas
o planta cebollas
siempre hay uno que diga:
 
- ¿A dónde vas Rosa?
Y yo que nunca quise
andar con habladurías
- ¡Demonio de judío!
¿A ti que te importa?
Y, sin más conversación,
me doy la vuelta;
más bien me percato,
haciéndome la sorda
de que queda diciendo:
¡Pobrecita loca!
 
El caso es que un hijo
¡buen mozo! de la dueña
del Pazo de la Gándara
le hizo la corte,
¡Las cosas del mundo!
Lo triste de la historia
fue que el mozo al irse
la dejó sin honra.
Yo no me acuerdo…
¡Bah! ¿Quién se acuerda?
Pero yo no acierto
que tiene esa historia
que, cuando al contarla
entristecidos escuchan,
mientras yo salgo
corriendo de la huerta,
los hombres se lamentan,
y las viejas y las mozas,
con el delantal en los ojos
apesadumbradas lloran
diciendo en voz baja:
¡Pobrecita loca!
 
La gente del mundo
que dice estar cuerda
murmura al encontrarme:
¡Pobrecita loca!
Y no es verdad.
¡Seguro… seguro que estoy cuerda!
¡Si la gente supiera!…
Que no es verdad.
¡Seguro que estoy cuerda!
¡Si la gente supiera
que yo vivo en la gloria!
 
Cuando la noche cubre
el pinar de sombras,
me duermo en un lecho
de hinojos y hojas,
y al poco despierto
y veo una paloma
que baja del cielo
vuela que vuela,
e viene a mi regazo
a posarse y, mimosa,
se me sube al pecho,
y me besa en la boca,
me habla de los ángeles
de Nuestra Señora.
 
Y todas las noches
viene la blanca paloma
y conmigo habla
y conmigo juega
hasta que alumbrando
la aurora el pinar,
sube hacia el cielo
vuela que vuela
 
Por eso me río
cando ¡meigas fuera!
la gente del mundo
que dice estar cuerda
murmura al encontrarme
¡Pobrecita loca!
* Quizá sea necesario aclarar que ese "Como" es el tiempo verbal, no el adverbio. Se refiere a que solo come cuando encuentra un alma caritativa.

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