Juan Pardo, 7 de noviembre de 2014

Coincidiendo con el 40º aniversario del lanzamiento de los LP’s Natural y My guitar, Juan Pardo nos contaba en 2012 y 2013 sus recuerdos de aquellos momentos. En 1974 aparecía el LP Conversations with myself, así que, para celebrar este nuevo 40º aniversario, Juan ha tenido a bien contarnos algunas cosas poco o nada divulgadas de aquellas grabaciones. Sorprendo a Juan en pleno proceso creativo y me pide unos minutos para terminar una capa de pintura, pero apenas tarda quince minutos en devolverme la llamada. Inevitablemente es el tema con el que empezamos la conversación.

          - Hola, Alberto, soy Juan.

- Hola, Juan, buenas tardes. 

- Ya le he dado la segunda capa… es que con la pintura, los colores de alguna cosa que son un poco sutiles… te sale muy fuerte o muy flojo… y acababa de encontrar un color de cuello de… ¡éste es! Es que estoy pintando a…

(me vais a perdonar que omita el nombre –o nombres-)

…y como yo pongo colores un poco raros… tenía un color verde rarísimo que por fin había encontrado, así que si nos poníamos a hablar se secaba, entonces… hay que darle las dos capas al trozo que ya tenía…, pero ahora ya estoy listo.

 Voy a bajar la televisión que se oye de fondo… es que me pongo a pintar y pongo ruidos por la casa… una televisión a la que no hago ni caso, pero me gusta oír ese ruido. Dime…

 - Me gustaría que me hablases de tus recuerdos de la grabación de Conversations with myself.

 - Pues es el tercero de aquella trilogía de concepto más inglés, fue grabado en Londres, en los estudios Pye. Recuerdo que al entrar me comentaron que en el estudio contiguo estaba grabando Mungo Jerry, que había alcanzado un gran éxito con In the summertime pocos años antes.

 Para ese disco utilicé dos baterías, que no era muy corriente. Era la continuación de mi sentir ese concepto más ingles de mis canciones y como yo andaba mucho por allí por esas fechas pues las composiciones salían más al inglés.

 - ¿Recuerdas qué gente grabó contigo?

 - Pues no, eran músicos de sesión, nadie especialmente conocido, excepto… había un arreglador, creo que John Barry, que había hecho cosas muy buenas de James Bond, trabajaba con grandes orquestas… no sé… eran músicos muy potentes que yo llevaba a mi terreno… yo les daba la partitura pero sin reglas fijas… les daba los acordes de fondo, el tipo de clima que quería en la canción y yo con ellos pasaba con mi guitarra los temas, y admitía improvisaciones… era como más rico sin tanta sujeción al arreglo que hubiese hecho Barry.

 A pesar de la improvisación no estaba nada nervioso pues Natural y My guitar ya me habían dado bastante seguridad, así que dejaba salir la inspiración más que trabajar sobre un patrón muy firme como me llevé en los dos LP’s anteriores.

 Los de Pye querían volcarse, pero mi manager, que ya me había fallado antes…

(recordemos la fallida gira de Juan con Vikki Carr el año anterior)

… estuvo actuando como se actuaba con una vedette, en cuanto a exigencias económicas. Pye Records me ofrecía un lanzamiento por toda Inglaterra con la posibilidad de llevarlo a Estados Unidos, pero él insistía en los adelantos económicos. Yo le decía que prefería el lanzamiento que los adelantos, le digo que no se preocupe que ya hablo yo con ellos y cuando ya había hablado yo con los directivos de Pye, estaba todo hecho… no era un gran contrato a nivel económico firme pero tenía unos buenos royalties asegurados con el lanzamiento en Inglaterra. Venía ya de roces con él con My guitar y Natural, que tampoco se había conseguido ese lanzamiento, y tantas pretensiones de adelantos dieron al traste una vez más con los proyectos.

 - Me asombra que puedas recordar con tanta precisión esas cosas de hace cuarenta años…

 - Es que las grabaciones son algo tan fuerte en tu vida ¿sabes? Primero porque yo era… se esperaba con cierta inquietud por parte de la compañía… con fe. Me apoyaban… otras grabaciones habían funcionado y yo pensaba “a ver si estoy claro y sereno para que funcione bien” y estaba abierto a que la creatividad me diese más camino internacional. Era una época en la que yo miraba al mundo para abrirme al mundo y poder… no hacer las giras sudamericanas, a las que siempre dije que no… que daban mucho dinero, porque ibas a muchos países, pero eran giras eternas… yo quería probar el mundo de habla inglesa… porque ya tenía un buen inglés…. Y la verdad es que tanta exigencia a la discográfica… porque yo hubiese firmado sin adelanto de ningún tipo, el royaltie ya sería suficiente… no anduve listo yo ahí, pude continuar yo la negociación con el director de Pye Records. Era una compañía pequeña pero que funcionaba muy bien… tenía grupos de guitarras muy potentes como los Kinks o los Searchers. No funcionó pero la tensión y el clima de estudio… por allí venía gente a interesarse… de A&R y de CBS (había trabajado para esta casa con Junior y conservábamos amigos) había un clima de “esto puede funcionar”… gustaba mucho el tema.

 Me dio por mejorar un poco la voz y en vez de hacer las sesiones típicas cambié los horarios por completo… me levantaba a las 6 de la mañana y hacía un par de kilómetros por Hyde Park, a marcha normal, para despejarme… un buen desayuno y a las 9 y media de la mañana a grabar, en cinco días quedó terminado el disco, que eso es insólito en mí porque siempre cantaba a media tarde después de descansar bien… te vas animando para poner la voz. Pero aquí fue horario de oficina para cantar, estando muy despejado… Me sorprendió porque nos gusta cantar por la tarde o casi de noche, pero es como estás como más suelto, pero por la mañana la voz está mucho más fresquísima, un poco de ejercicio, desayuno, la charla al llegar con la gente del estudio… la voz estaba fenomenal.

 - En ese disco está María Magdalena… siempre me ha intrigado… estas canciones tuyas que ha cantado tanta gente ¿las componías para ellos y las repescabas para ti porque te interesaba o era al revés, eran para ti y las cedías después?

 - No, no, eran pensadas para mí, en aquella época nunca componía pensando en nadie, eso lo hice quizá con Rocío Jurado, me pedían por ejemplo un LP para ella y empezaba a pensar temas que le fuesen bien, pero… de todos modos, María Magdalena no es de ese disco, es de…

 … My guitar… termino yo la frase dándome cuenta de mi error.

 - Ahora que hablas de Rocío, me viene a la cabeza, el año pasado apareció un disco de Clara Montes con una canción tuya Todo termina

 - Sí, es mía, sobre un poema de Antonio Gala.

 - ¡Qué sorpresa! ¿No? Pensábamos que estabas completamente fuera del mercado, chocó ver esta colaboración.

 - Sí, en fin, nos pusieron en contacto, Clara me vino a ver en casa, compuse un poco y la canté yo… tengo una maqueta, ya te la enviaré, se la canté yo para ver si lo podía hacer ella, así que hice una maqueta completa cantando y tocando yo todos los instrumentos, te enviaré eso como un recuerdo de algo que hice yo estando completamente fuera de juego.

 - Y que pasará al rincón de los incunables junto a lo que ya me enviaste anteriormente.

 - Sí, esto será algo absolutamente inédito, una canción para Clara Montes… porque era de Antonio Gala… y Antonio es amigo… y sí, se la hice.

 - Nos fuimos del tema, nos volvemos al LP ¿Por qué después de Conversations decides dejar de grabar en inglés?

 - Pues no sé, fue la época que se me dio por… ¿qué disco vino después?...

 - Hotel Tobazo.

 - Hotel Tobazo, pues por eso, que me fui a la montaña, estaba feliz allí, me parece que fue una época que no quería volver de la montaña… y eso que vivía en el Hotel, pero el hotel era tan familiar… y salieron esas canciones más de amor, más tranquilas… y como no había cuajado lo de Inglaterra, pues me dije que no interesaba para el mundo… no me tomaba las cosas como drama ¿y qué hago ahora? Me puse a trabajar con un arreglador de cuerda muy especial, era para mí un icono en la música, era el hombre que les ponía violines a los trabajos de los Bee Gees. Los Bee Gees trabajaban ellos primero con las guitarras como yo… y como yo hice Hotel Tobazo en casa, en Madrid con mis músicos, porque era un disco muy tranquilo, pues me traje a Bill Sheppard, que estuvo viviendo en mi casa y preparando juntos la cuerda y todo eso… siempre haciendo experimentos.

 - Conversaciones estuvo doce semanas en el número 1. Desde aquella fecha la canción que más tiempo estuvo en el 1 fue Too much heaven precisamente de los Bee Gees que estuvo ocho semanas en 1979.

 - ¡Caray!

 - Un récord que no se ha batido…

 - ¿En qué lista era? ¿Los 40?

 - Sí, los 40 Principales, desde el 28 de septiembre hasta el 14 de diciembre. Y no me extraña porque la canción era fantástica.

 Y terminamos ¿el domingo estarás en la Complutense?

 - Sí, voy a una cosa que hace un amigo mío… ayudan a gente con cáncer y Lys le presta la imagen y va a cantar en ese congreso… voy a estar allí.

 - ¿Y vas a cantar?

 - Noooo… es que Lys les presta la imagen, hicieron un video de promoción para decir… “no te calles, comparte lo tuyo, te podemos ayudar…” en fin… y como es para una cosa de ONG y va a cantar Lys…. Y sí voy, pero nada de cantar ni mucho menos.

 Y el martes, que además es mi cumpleaños, estaré el Círculo de Bellas Artes… me lo pidió Paloma (San Basilio)… es que Paloma me pidió que fuese porque va a presentar un libro… Paloma es un cielo, la quiero mucho… allí estaré… se llama La niña que bailaba bajo la lluvia el título me suena mucho a lo de Ruth Lorenzo Dancing in the rain y el Singing in the rain de toda la vida,  Cantando bajo la lluvia…. Voy a estar con ella arropándola.

 - Pues bien, Juan, que ya tenemos material para celebrar los 40 años de Conversaciones… Muchísimas gracias una vez más.

 - De acuerdo, Alberto, un abrazo muy fuerte.

 - Un abrazo y hasta la próxima.